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La variedad de
tipos de tumbas encontradas por nosotros es considerable. Se las puede
clasificar sumariamente en dos grupos: tumbas edificadas sobre el suelo
–“ventanillas” y “chulpas”- y tumbas subterráneas. Las primeras parecen ser
más y constituyen por sí los monumentos más curiosos y más característicos
de la región de Cajamarca.
Lo expresado se refiere sobre todo a los grupos de tumbas llamados
“ventanillas”, que se encuentran en todo el contorno de la planicie de
Cajamarca y hacia el norte hasta la región de Quilcate. Las más importantes
existen en las haciendas de Miraflores, Otuzco y Kombayo, sobre los cerros
LLanguil y San Cristóbal. Ellas pueden describirse cómo serie de nichos, con
abertura circular o rectangular, talladas en las mismas paredes rocosas en
líneas horizontales superpuestas.
La mayor parte de estas tumbas son simples y no pueden haber albergado más
que un cadáver doblado. Otras son de nichos múltiples. Las de tipo simple o
individual, dan sus aberturas hacia un corredor intermedio de seis a ocho
metros de profundidad. Una tumba en Otuzco contiene hasta 13 nichos
interiores. Es muy difícil determinar la edad de las tumba su fácil acceso y
turismo irresponsable ha permitido la rápida destrucción de su contenido.
Estos grupos de tumbas o nichos no se hallan alejados de los pueblos
antiguos y frecuentemente se los encuentra en las prominencias rocosas o
colinas, que también se han servido para casa-habitación .
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